Tres diarios mienten

Tomado de El Telégrafo

Orlando Pérez
orlando.perez@telegrafo.com.ec

El relator especial de las Naciones Unidas para la Libertad de Expresión, Frank La Rue, tuvo que corregir al diario El Comercio, porque jamás habría dicho que la responsabilidad ulterior de los medios y de los periodistas constituía una censura velada. Lo mismo hizo el ministro coordinador de economía, Diego Borja, con el Hoy y El Universo, sobre los créditos chinos. Todo en la semana anterior. ¿Los tres periódicos tuvieron la intención de mentir y lo hicieron de tal modo que estaban convencidos de  que lo que informaban era mentira? Seguramente que no. Tal vez sus más altos directivos, quizá aquellos que defienden que no exista una Ley de Comunicación, ni siquiera sabían que en sus páginas se cometía un grave error. Incluso, en El Comercio, Pablo Ortiz derrocha homofobia contra las medidas de acción afirmativa, en una sociedad desigual, demostrando una absoluta ignorancia de los nuevos conceptos sobre derechos humanos.

Si esto ocurre sin Ley de Comunicación, la pregunta de cajón es: ¿queremos la impunidad absoluta y eterna para que pasada una semana no se diga nada y como si el error cometido (reconocido por los tres diarios) tuviera que ser premiado? Se dirá que es suficiente con la corrección, pero: ¿qué le decimos al señor La Rue si se va con la impresión de que lo que pronuncia se interpreta políticamente para una campaña en contra de una ley, que para él es “oportuna y necesaria” porque “la Sociedad Interamericana de Prensa se opone a estos instrumentos, porque ve un peligro para la estructura de los medios de comunicación privados y la ruptura de monopolios informativos a los que estamos acostumbrados en nuestros países”?

En esa misma semana se dijo, con solo la versión de un ex empleado de El Telégrafo, que este diario atravesaba una crisis económica por irregularidades cometidas por su gerente general y que la Ministra de Economía pidió la renuncia del director y del gerente. Incluso, el editorial principal de El Universo demandó transparencia sobre el gasto de El Telégrafo. Quien escribió ese editorial, ¿por qué no pide a sus redactores que investiguen y den a los lectores de El Universo las pruebas y los datos de lo que ocurre en el diario público?

Quizá se cometen errores, menos graves y menos politizados, en los medios públicos e incautados. Habría que denunciarlos. Sí, pero quienes abogan por la absoluta libertad están cometiendo el delito de difamación con el solo afán de hacer política desde la tribuna de la supuesta libertad de empresa y de prensa.

No dicen, por ejemplo, que el 90% de la Ley de Comunicación se aprueba por consenso y solo escandalizan sobre lo que no hay acuerdo y gana la mayoría.

En definitiva, la prensa, los periódicos y los periodistas que se oponen a una Ley de Comunicación deben demostrarle al país que están en condiciones de hacer un ejercicio empresarial y profesional responsable, sin la más mínima mancha, para que no exista tampoco la mínima necesidad de una autorregulación y regulación ciudadana.  ¿Y por qué no revisan las encuestas donde la gente se pronuncia a favor de una Ley Comunicación?