La UNE

Los recientes enfrentamientos del gobierno con importantes organizaciones populares deben llamarnos a una reflexión. No es posible que esto siga ocurriendo sin que los ciudadanos interesados en que se concreten cambios profundos que transformen el país en beneficio de la mayoría de sus pobladores nos pronunciemos al respecto. Creo que está en juego el futuro de la «Revolución Ciudadana» y la derecha desde dentro y fuera del gobierno parece tenerlo más claro que nosotros.
Me permito publicar un artículo del columnista Pablo Ospina de diario «El Telégrafo» que a mi juicio contiene ideas que podrían propiciar el debate.


La UNE
Pablo Ospina
Columnista
pablo.ospina@telegrafo.com.ec

Nació en los años treinta del siglo XX y como corresponde a un país muy poco corporativista, como el ecuatoriano, gozó intermitentemente y por muy breves períodos del privilegio de la agremiación obligatoria. Solo después de la revolución de mayo de 1944 tuvo representación funcional en la Asamblea Constituyente porque habitualmente solo las revoluciones buscaron las representaciones directas de las organizaciones populares en el Estado. Pero duró muy poco, como el entusiasmo por esa revolución, tan pronto traicionada.

En 1992, y no fue la primera vez, la UNE hizo una campaña de reafiliación voluntaria de los maestros ante la decisión del Ministerio de Educación de suspender el pago de las cuotas de afiliación a su gremio. Desde entonces, como reza en sus estatutos, solo los maestros que lo demandan expresamente sufren la deducción de sus aportes gremiales y sus aportes al fondo complementario de pensiones y cesantía. Por eso, precisamente, hasta el día de hoy, no todos los maestros del sector público están afiliados a la UNE. Solo pertenece al gremio, voluntariamente, la aplastante mayoría de los maestros.

En octubre de 1993 sostuvo el paro nacional más prolongado de su historia: tres meses de una huelga en la que se enfrentaron contra decretos de movilización y de cancelación de los maestros en lucha. Solo pedían que se cumpla la ley de carrera docente que fijaba un salario magisterial más alto que el sueldo mínimo y que el gobierno sencillamente se negaba a aplicar.

Acusar a los maestros y a su gremio de ser los causantes de los males de la educación ecuatoriana es una triste falsificación de la historia. Se le puede reprochar, con razón, haberse preocupado muy tarde de hacer propuestas pedagógicas, de reivindicar la calidad de la enseñanza y de incluir entre sus principios la lucha por una educación para la emancipación. Se le pueden criticar muchas limitaciones, errores y omisiones. Pero el principal culpable del lamentable estado de la educación pública ecuatoriana es el Estado y sus ministros del ramo. Disponer de un gremio poderoso y representativo, que mantiene el apoyo de sus miembros, es una gran ventaja para la transformación de la educación. Ninguna reforma verdaderamente revolucionaria se hará contra los maestros y sobre la base de la destrucción de sus organizaciones legítimas.

Otra falsedad es suponer que una base sólida para mejorar la calidad y la calidez de la enseñanza puede llegar a ser una evaluación basada en preguntas de verdadero o falso y de opción múltiple. Solo hay que pensar en los resultados disponibles: solo el 3% de los maestros estuvo “mal”. ¿Es ese resultado una radiografía de la situación pedagógica y académica de los maestros? Lo que ese resultado confirma es que las pruebas aplicadas no pueden considerarse seriamente como una verdadera evaluación. Es lamentable tener que recurrir al paro para ser respetados. Ojalá no hubiera ocurrido. Pero en este conflicto los maestros tienen la razón y el Gobierno no.

5 Responses to La UNE
  1. César Sacoto

    Me parece imperativo que el Foro se pronuncie en medios sobre Ley de Aguas, Ley de Educación superior y Ley de Minería. Está en proceso la socialización de la Ley de Hidrocarburos.Esta semana le ha de llegar la invitación al Foro para un taller. Respecto al tema UNE es necesario un debate al interior del Foro que ubique la situación política en su contexto nacional y latinoamericano. No entiendo cual es el argumento del columnista por el cual se pueda concluir que «en este conflicto los maestros tienen razón y el gobierno no». No soy experto en educación pero por lo que sé las pruebas llamadas «objetivas», (las que el autor llama «de verdadero o falso y de opción múltiple») son de amplio uso especialmente en evaluaciones masivas (como las que nos tomaron a nosotros para ingresar a Espol).
    Hay un que vencer el temor de caracterizar las razones objetivas del paro de UNE y de otras organizaciones.

  2. José Yépez

    Más acertado me parece decir que debemos vencer el temor de ver las cosas con mayor objetividad y ejercer a rajatabla nuestro derecho individual a disentir y a criticar constructivamente. No puede ser que dejemos esas herramientas en poder de la derecha conformándonos con lo que hasta ahora hemos logrado. Sólo así abonaremos el terreno para los cambios profundos y trascendentes por los que la «sociedad organizada» ha venido luchando desde hace décadas. El Movimiento Indígena y la Une, con todas sus fallas y limitaciones han sido parte activa de esas luchas, y es con todas las organizaciones populares con quienes debemos avanzar aún retardando un poco el paso si es necesario, todo en aras de construir más democracia, pues el socialismo del siglo XXI sólo se puede construir profundizando la democracia, llevándola más allá de la democracia liberal, hacia una verdadera participación ciudadana individual y colectiva, y es eso lo que a mi juicio se pierde cada vez más en el horizonte del accionar del gobierno y nos lleva a situaciones lamentables como el paro de la Une y el levantamiento indígena.
    No será con amenazas o con el látigo de las cadenas nacionales de televisión con que se construirá la sociedad por la hemos luchado toda la vida; será con la participación de la diversidad en unidad de metas: el buen vivir, que consagra la Constitución que debe ser nuestro norte en todo momento.

  3. Luis Traverso

    La opinión del columnista Pablo Ospina es muy centrada.

    El asunto de la Evaluación planteada por el ME, me parece que es una forma de responsabilizar a los maestros fiscales de la debacle que vive la educación, en los términos inflexibles con la que se lo ha manejado.

    Compañeros, yo insisto en discutir en el foro el tema de la educación. Propongo que invitemos al comp. Juan José Castelló, para que nos de mayores elementos de juicio.

  4. Pilar Suárez

    Lamentablemente la dirigencia de la UNE no tuvo una dirección reflexiva al momento de inculcar a los maestros el nó y nó participar en las evaluaciones convocadas por el Ministro de Educación.

    No hubo énfasis ni razonamientos de fondo para expresar y hacer entender su ninguna responsabilidad en la mediocridad educativa fiscal que se viene arrastrando desde tiempo atrás, puesto que a ningún gobierno antes, le importó la responsabilidad de dar al pueblo una educación de calidad para lo que obligatoriamente también debía dotar de una capacitación por lo menos anual a los maestros.

    En estos momentos al parecer la suerte está echada, puesto que ninguna de las partes busca una apertura de diálogo y en ese marco la buena voluntad de mediación es nula porque el irrespeto sigue siendo la bandera de proclama de los que se dicen afectados directos.

  5. Marcelo Moncayo Cervantes

    El tiempo ha dado la razón no sólo a la dirigencia de la UNE sino a todos los involucrados en la comunidad educativa. Lo que tenemos ahora es una involución educativa porque antes los niños contaban con desayuno y almuerzo escolar, hoy sólo con un desayuno con galletas con gusanos y de mala calidad. No hay profesores de computación, de inglés ni de cultura física, que aunque eran financiados por los padres de familia o instituciones privadas, hoy no cuentan con ellos por estar «prohibido» que los padres colaboren con las escuelas de sus hijos, porque el gobierno de la involución ciudadana «prometió» financiarlo. Han pasado 5 años y aún no llegan los profesores. También prometió el propio Correa mandar los 25 dólares por alumno para suplir los que antes pagaban los padres y lo que llega no es ni el 50% de este monto. Por otro lado las compras de las necesidades de las Escuelas deben ser adquiridas a las personas o empresas que el Ministerio resuelve con el consiguiente sobreprecio a lo que este gobierno ya nos tiene acostumbrados. Por ejemplo 50 cm. de franela en 6 dólares; 1 galón de desinfectante sin marca, en 12 dólares y así por estilo. Otro aspecto: se prometió cursos de actualización pedagógica a los maestros porque según Correa todos los ecuatorianos somos «mediocres», menos los Alianza País, pero hasta ahora sólo han cubierto un bajo porcentaje de maestros y la gran mayoría siguen en la «ignorancia». Por lo menos antes, era la propia UNE la que organizaba cursos y seminarios GRATUITOS para los maestros y que eran avalizados por el Ministerio de Educación, previa presentación de proyectos; hoy, lo del perro del hortelano, «ni come ni deja comer». Todo esto sin contar el descalabro de la infraestructura educativa que año a año siguen deteriorándose. Llama la atención que la gran cantidad de dinero que dice el gobierno haber invertido en aquella, siguen en la misma situación. Denuncias de robo de estos fueron llevaron a que el propio presidente desaparezca el DINSE, reemplazándolo por otra cueva de rolando dirigida ahora por un inepto subsecretario y una viceministra que no para de mentir en sus intervenciones y cuyo único objetivo de existir es atacar a los maestros; no se puede esperar otra cosa de una alumna mediocre de la Universidad Católica. Finalmente, pido disculpas a mis compañeros politécnicos si sienten «ofendidos» por mi sinceridad frente a a posiciones gobiernistas sin argumentos. Disculpen también que haya utilizado esta tribuna para expresar mis pensamientos ya que en innumerables ocasiones he solicitado a algunos compañeros del Foro Politécnico que me inviten a las actividades, pero no lo han hecho. No quiero pensar que estoy siendo marginado por pensar diferente al presidente Correa. Un abrazo fraterno para todos.