La auditoría de frecuencias: Cómo los corruptos se protegen

El tratamiento de la corrupción debe servir para marcar diferencias con la partidocracia que durante 30 años saqueó al país, articulando de manera integral desde la emisión de leyes dirigidas a organizar el lleve, pasando por actos de gobierno que consolidaban los favoritismos, y estableciendo controles sobre medios de comunicación, hasta la corrupción socialcristiana –hoy Madera de Ratero- que paralizaba la acción judicial que  hubiera impedido la impunidad.

Indigna hoy ver a la inefable Viteri y al tránsfuga Herrería reclamando combate a la corrupción, cuando todos recordamos el sepulcral silencio que han guardado siempre frente a actos de corrupción socialcristiana que, además de llenarles los bolsillos de billetes a los que todos conocemos, significaron más miseria para los pobres y vergüenza nacional.

La auditoría de la Comisión de Frecuencias ha pasado casi desapercibida, los medios de comunicación vinculados a la corrupción institucionalizada han callado en actitud que los identifica. No han dado a conocer los nombres de los que se beneficiaron, ni los mecanismos que usaron para repartirse las frecuencias y consolidar el poder que les ha permitido ocultar el enriquecimiento ilícito del que han vivido

El informe ha sido hecho público y describe la forma delincuencial en la que se ha manejado la entrega y concesión de frecuencias de radio y televisión en el Ecuador durante más de veinte años. La sociedad ecuatoriana tiene hoy la posibilidad de enterarse en forma directa sobre el contenido de este documento en donde se encuentran descritos los mecanismoS y los nombres de quienes son inculpados en este hecho atentatorio contra la comunicación social honesta de la nación.

Los titulares de la prensa nacional y los espacios de televisión han dado a conocer de manera superficial los temas generales de lo que se menciona en el informe, lo que se ha constituído en un verdadero escándalo por el abuso de la libertad de expresión en Ecuador, cometido por los mismos que desde los medios reclaman ahora que la “autorregulación” sea el único control aceptable en la nueva Ley de Comunicación. Esto sería como poner a los rateros a combatir el robo, o poner a los ratones a cuidar el queso y la despensa.

En el Informe de la Comisión de Auditoría de Frecuencias existe una descripción completa de lo que se ha constituido en una impresionante cadena de acciones delictivas como: tráfico de influencias, abuso de poder, apropiación indebida de bienes del estado, reparto de frecuencias a medios clandestinos, asignación indiscriminada de frecuencias a dirigentes de la partidocracia, reparto de cuotas de comunicación desde el congreso nacional o desde el poder ejecutivo para dirigentes de esos partidos y otros, evasión de impuestos hasta llegar a un sonado peculado, que lo habrían cometido los concesionarios de dichas frecuencias, beneficiados corruptos en la radio y la televisión de la nación, que fingen hoy, “inocentes e ingenuos”, que son luchadores cívicos y “apolíticos”.

Tan grave es el tema, que se llega a concluir que la actuación de la autoridad que debía concesionar las frecuencias, el CONARTEL, fue integrado mañosamente por los propios dueños de medios, concesionados y agrupados en los gremios de la Asociación Ecuatoriana de Radio y la Asociación Ecuatoriana de Canales de Televisión, quienes se repartieron las frecuencias entre ellos mientras formaban parte del dicho Consejo Nacional de Radio y Televisión.

Hay una lista increíble de nombres, de políticos de «prestigiosos» comunicadores, funcionarios públicos, así como una conclusión escandalosa: que los grupos religiosos, sean estos evangélicos o católicos son los que más acapararon y concentraron frecuencias en Ecuador, aprovechándose de esta «feria» de las concesiones que fue común en los años de la partidocracia.

Este informe es el resultado de una investigación realizada por la Comisión Auditora de Frecuencias, por mandato constitucional que fue aprobado en Octubre del 2008. Vamos a publicar en este Foro Politécnico el informe completo y la lista de los pícaros que hoy defienden desde su postura corrupta una falsa libertad de expresión.

No hay que confundirse, la libertad de expresión es un derecho de todos los ciudadanos que nunca fue respetado por los dueños de los medios, -recuerden cuántas veces, desde la lucha popular intentamos hacer conocer un boletín de prensa, o cuántas veces, ni pagando, publicaban nuestra opinión- Lo que estos pelucones defienden es una falsa libertad de prensa que les permite decir al aire cualquier pendejada llena de mala intención, y no ser responsables de nada ante la sociedad.

Hay que levantar el debate y enfrentar a esta gente en todos los terrenos. Rafael Correa debe entender que la única posibilidad de que esta Revolución Ciudadana se convierta en una verdadera revolución que cambie las estructuras de dominación económica y los elementos ideológicos de una superestructura que la reproduce y preserva, es encontrar y fortalecer la unidad de la izquierda revolucionaria.

Descargue el informe completo (14,7 MB) o visite la página de la Comisión Auditora de Frecuencias