Ellos no pueden tener las armas que yo tengo

La actitud de los Estados Unidos ante Irán

Los diarios del 2 de enero de 2012 publican que el Gobierno de los Estados Unidos ha incrementado las sanciones a Irán por su programa nuclear; las sanciones prohíben a terceras naciones tener relaciones comerciales con el Banco Central Iraní.

Pregunto a personas sensatas y de buena fe: ¿Es razonable que una potencia mundial que tiene miles de bombas atómicas, con una capacidad de lanzamiento de misiles extraordinaria, tenga derecho a sancionar a otro por, supuestamente, estar desarrollando una capacidad nuclear infinitamente menor? Digo supuestamente ya que Irán niega terminantemente estar desarrollando estas armas, y afirma que su programa nuclear se orienta a la producción de energía eléctrica.

Vuelvo a preguntar: ¿Es razonable sancionar a Irán por este supuesto programa cuando hay muchos países que tienen bombas atómicas como Francia, Inglaterra, Rusia, China, India, Pakistán e Israel? ¿Por qué no se les prohíbe a estos países tenerlas? Pakistán es vecino de Irán e Israel, se encuentra bastante cerca. ¿No son Pakistán e Israel un peligro para la paz mundial?

Un pequeñísimo análisis histórico nos enseña que luego de que Estados Unidos lanzara 2 bombas atómicas sobre Japón, muchas naciones entre ellas la Unión Soviética y China se preocuparon de desarrollar armas nucleares con la finalidad de evitar el monopolio nuclear por parte de los Estados Unidos. El día que China tuvo su bomba nuclear se sintió algo más segura, ya que aunque tuviera una capacidad infinitamente menor que la de la superpotencia, el tener esta arma era un elemento disuasivo ante un posible ataque de los Estados Unidos.

Es muy lógico que Irán pueda hacer el mismo razonamiento. Ellos lo niegan, pero la hipótesis de que desarrollen armas nucleares con una finalidad preventiva no es absurda, especialmente si un gobierno tan belicoso como el israelí, dotado de armas atómicas y con los antecedentes de su comportamiento con los palestinos, amenaza con destruir Irán.

Estamos ante algo absolutamente irracional, que no tiene la menor lógica: Sancionar a un país por supuestamente querer tener lo que otros tienen en mucha mayor medida. Si es inmoral tener bombas atómicas, (Y YO LO CREO ASÍ), no son los dueños de estas terribles armas los que tienen derecho a imponer a otros su abstención.

El 9 de enero los diarios publican que el Gobierno de Estados Unidos no permitirá el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán, ya que este bloqueo interrumpiría el flujo del petróleo del Golfo Pérsico. Lo que no se dice es que Estados Unidos había previamente amenazado con el embargo del petróleo iraní, y la respuesta de Irán es que eso podría llevar al bloqueo del estrecho de Ormuz. En resumen lo que Irán dice es que si no lo dejan sacar su petróleo, tampoco saldría el de los otros países del Golfo Pérsico.

El problema es otra vez de elementales normas de derecho Internacional y soberanía. ¿Por qué puede un país poderoso prohibir a otro que venda su petróleo, del que depende la vida de su pueblo? ¿Irán debe aceptar morirse de hambre sin derecho a protestar, con la amenaza de ser destruido, su población exterminada por no someterse a los dictados de las grandes potencias, escudadas en el eufemismo de “comunidad internacional”?

RELACIONES ESTADOS UNIDOS – IRÁN

¿Cuál es el origen de la enemistad entre los gobiernos de Estados Unidos e Irán?

Veamos algunos antecedentes históricos

Irán, la antigua Persia es una de las civilizaciones más antiguas. Ciro el Grande construyó el Imperio Persa en el siglo VI antes de Cristo fusionando el reino de Persia con el Imperio Medo, Babilonia y Asia Menor. Sus descendientes lo ampliaron hasta Egipto. La Biblia considera a Ciro como uno de los grandes monarcas benefactores del pueblo judío, al que liberó de Babilonia y le permitió construir un nuevo templo en Jerusalén.

Alejandro Magno conquistó el Imperio, adoptó las costumbres persas y nunca regresó a Grecia. A su muerte el Imperio se dividió, pero el núcleo Medo-Persa se mantuvo durante muchos siglos, como una de las grandes civilizaciones del mundo. Los romanos nunca pudieron conquistarlo y cuando surgió el Islam, en el siglo VII, se convirtió en uno de los estados islámicos más importantes. Tuvo contactos con China e India, convirtiéndose en el puente entre Oriente y Occidente.

En el siglo XX se instauró la dinastía Pahlevi, auspiciada por Inglaterra, que explotaba la enorme producción de petróleo iraní con grandes beneficios para las compañías inglesas, motivando la reacción nacionalista que condujo a la instauración del gobierno progresista de Mohammad Mosaddeq, quien intentó nacionalizar los recursos petrolíferos. En 1953 la CIA ejecutó la Operación Ajax que consistió en un golpe de estado que produjo más de 300 muertos y quitó del poder a Mosaddeq, imponiendo un gobernante favorable a los Estados Unidos bajo la monarquía del Sha Reza Pahlevi.

El Sha, con la temible agencia de inteligencia SAVAK, gobernó despóticamente con el apoyo de los Estados Unidos y el rechazo de la mayor parte del pueblo, en especial los sectores más progresistas y los religiosos tradicionalistas, contrarios a las reformas de corte occidental promovidas por el Sha.

En enero de 1978 se produjeron enormes manifestaciones contra el gobierno del Sha, que tuvo su desenlace en enero de 1979 con la huída del Sha y el retorno triunfal del líder religioso Khomeini desde su exilio en Francia. El pueblo aprobó una nueva constitución y el 1 de abril Irán se convirtió en República Islámica.

Las relaciones de la República Islámica con los Estados Unidos nunca fueron buenas. En 1980 Estados Unidos apoyó un golpe de estado en el vecino Irak, que llevó al poder a Sadam Hussein, que al poco tiempo invadió Irán confiado en una victoria rápida merced al superior armamento proporcionado por Estados Unidos. Sin embargo Irán resistió y la guerra se prolongó durante 8 años, con enormes pérdidas de vidas para ambos países. Se estima que murieron alrededor de 600,000 iraníes y 400,000 iraquíes, además de millones de heridos y enormes pérdidas materiales.

Uno de los episodios más terribles en medio de la guerra Irak – Irán ocurrió el 3 de julio de 1988 cuando el buque de guerra USS Vincennes, en aguas territoriales de Irán, disparó dos misiles guiados SM-2MR contra un avión civil iraní, matando a sus 290 ocupantes (entre ellos 66 niños) en lo que constituyó la séptima mayor tragedia de la historia de la aviación.

El gobierno de EEUU se negó a pedir disculpas por el acto terrorista y consideró el ataque un error de identificación debido al estrés de la tripulación del USS Vincennes, que “confundió” un Airbus A300B2 de pasajeros en vuelo de aproximación hacia el aeropuerto de Dubai con un avión de combate iraní.

El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la resolución 616, en la que se limitaba a expresar el “profundo pesar” por el incidente y por la pérdida de vidas humanas. En el colmo de la irresponsabilidad, el gobierno de EEUU ¡otorgó una medalla al entonces oficial responsable de la defensa aérea del USS Vincennes, Scout Lustig! en lugar de llevarlo ante un consejo de guerra. Para los iraníes fue una bofetada y lo tomaron como una demostración que aquel ataque fue deliberado, ordenado en respuesta a la negativa de Irán a ceder ante las presiones políticas de Washington.

Desde aquel terrible día Irán perdió la confianza en los organismos internacionales, convencido que no sólo no defienden a los países agredidos sino que encubren o justifican a los países agresores. Para los políticos y analistas iraníes, la actitud de EEUU –y, en general, de los países occidentales- es abiertamente terrorista.

El golpe de estado de 1953 llevado a cabo por la CIA; el apoyo de Estados Unidos al déspota Sha Reza Pahlevi; la terrible guerra con Irak, en esa época apoyado por Estados Unidos; el derribo del avión civil con más de 200 pasajeros por un barco de la marina norteamericana; la ocupación de sus vecinos por el Este (Afganistán) y por el oeste (Irak); el despliegue de una flota de la mayor potencia mundial frente a sus costas constituyen un conjunto de situaciones que explican abundantemente el temor de Irán a una agresión norteamericana, agravada por las teorías de la “guerra preventiva” aplicada en Irak y Afganistán, y de la “guerra por razones humanitarias” aplicada en Libia. Es obvio que el pueblo iraní debe preguntarse: “¿Cuándo nos tocará el turno?, ¿Cuándo se desatará el vendaval que ha asolado a mis vecinos?, ¿Hasta cuándo el mundo no reaccionará ante la prepotencia de las potencias occidentales expresada en la OTAN?