Ecuador en medio de la coca

Tomado de El Telégrafo, Cartas al editor

Al norte, Colombia es el primer productor de coca en el mundo. Al sur, Perú, segundo productor, con intenciones de retomar el primero en corto plazo. El gobierno de Alan García ha sido muy exitoso y por ello firmó su TLC. Colombia espera, no por mucho tiempo.
Colombia tiene 80.000 hectáreas con plantaciones de coca (casi 3 veces la extensión de la ciudad de Quito), mientras Perú supera las 56.000 hectáreas (2 veces).

La producción de Colombia está destinada en el 90% a los Estados Unidos, mientras la del Perú a Europa.

En Colombia “el cultivo de coca creció un 15% entre 2000 y 2006”, según un informe hecho público por la Oficina de Cuentas del Gobierno estadounidense (GAO, en sus siglas en inglés) en octubre de 2008. Otro estudio realizado por la ONU ha descubierto que, “sólo en 2007, la extensión de tierra dedicada a este cultivo aumentó un 27%”. (Publicado en Foreign Policy, edición española). El negocio es el más próspero, de 450 dólares el kilo en 2007, subió a más 2.000 dólares a la presente fecha.

Según el estudio de la Sociedad Química de Estados Unidos, el 90% de los billetes de dólar que circulan en EE.UU. tienen restos de cocaína, particularmente en grandes ciudades como Baltimore, Detroit o Boston, un porcentaje que se eleva hasta el 95% en el caso de Washington, donde está la Casa Blanca, el Pentágono, la CIA y el Congreso.

Hay una relación íntima entre Colombia y Perú con Estados Unidos. Los unos producen y procesan, el otro consume y comercializa. Un dato importante: Estados Unidos ha “invertido” 6.000 millones de dólares en el Plan Colombia.

¿Alguien en su sano juicio puede admitir que esos gobiernos luchan por eliminar la producción, refinación y consumo de droga?

La droga es la mejor financista de esos gobiernos y de sus sistemas financieros.

La afectación al Ecuador es evidente, en los últimos 7 años  ha incrementado el consumo de droga en el 8,7% y gasta más de 100 millones de dólares al año para proteger su frontera.

La base de Manta, controlada por EE.UU. y que salió hace un par de semanas, no vio ni escuchó la transportación de seis toneladas de droga hacia Esmeraldas, y tuvo que salir la base para que la Policía ecuatoriana descubriera ese y otro gran cargamento de droga en el último mes.

¿Será que las nuevas bases norteamericanas en Colombia son para controlar que el 90% de droga de Colombia no se desvíe a otro país que no sea Estados Unidos y asegurar la reelección de su aliado?

Correa es un estorbo en el negocio de los Estados Unidos y el sistema financiero del Ecuador.

Luis Torres Rodríguez
Presidente de Fundación AVANZAR
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