Crónica de la primera deuda externa del ecuador

Por: Betty Silva Gavidia

Para lograr la independencia de España, los pueblos latinoamericanos se vieron abocados a contratar préstamos en Europa, especialmente en países como Gran Bretaña, que tenían claros intereses comerciales para debilitar la presencia española en América; así, estos préstamos legitimaron a las nacientes repúblicas, aún antes de ser reconocidas políticamente y también contribuyeron al logro de dicho reconocimiento.

Al finalizar 1822, año en que se concretó la independencia de lo que había sido la Real Audiencia de Quito, y que posteriormente constituiría el territorio de la República del Ecuador, la deuda equivalía a 907 659 pesos, cinco y medio reales. Para 1830, año de la disolución de la Gran Colombia, la deuda inglesa compuesta por los empréstitos contratados en 1822 y 1824, alcanzaba 6 625 950 libras esterlinas.

Cuatro años más tarde, mediante el Convenio de Referencia se estableció que las deudas y acreencias de la antigua Colombia se dividirían entre sus integrantes, de cada 100 unidades, le correspondían a Nueva Granada 50, a Venezuela 28½ y a Ecuador 21½. Este injusto reparto que se evidenció también en la distribución del territorio, se fundamenta en que la mayoría de los empréstitos se contrajeron antes de la agregación del Ecuador a Colombia, y porque de los valores contraídos el país solo recibió 16.000 pesos y la fragata Colombia.

Las repetidas revueltas y cambios de gobierno que caracterizaron las primeras décadas de la República mantuvieron en suspenso del pago de la deuda, sin que se llegara a repudiarla. De 1830 a 1854, Ecuador vivió en moratoria con el mercado financiero internacional. Hasta finales de ese siglo, se sirvió la deuda apenas 16 años, razón por cual, el país no fue objeto de crédito de la banca internacional. Incluso, el presidente Eloy Alfaro denominó a la deuda inglesa como “Gordiana”, es decir insoluble. Sin embargo, la necesidad de recursos para materializar una de sus grandes obras, le conllevó a transformar gran parte de esta deuda en bonos para la empresa de construcción del ferrocarril Guayaquil – Quito.

Hasta 1931, el país cumplió con el servicio de la deuda, aunque ésta ya no se originaba exclusivamente en los créditos para la independencia transformados en deuda para la construcción del ferrocarril. A partir de 1936, se mantuvo una situación de moratoria casi total hasta mediados de los años cincuenta. En 1958, cuando comenzaron a presentarse dificultades económicas el país se vio obligado a acercarse al Fondo Monetario Internacional, en busca de un crédito contingente o stand by; estrategia que se repetiría cada vez que se agudizaron los problemas económicos del país, con las consiguientes consecuencias en materia de política económica.

En la década de los 70, el auge petrolero introdujo un cambio substancial en la estructura económica del país. A partir de 1972, toma impulso la producción y comercialización externa del petróleo, que junto al incremento sustancial del precio del barril en el mercado internacional, permitieron al Estado disponer de una inusitada fuente de recursos, lo que permitió que en 1976, país termine de pagar la deuda inglesa luego convertida en deuda del ferrocarril, después de más de 160 años de su contratación inicial y cuando esta equivalía a USD 3.2 millones, que representaba el 0.5% del total de la deuda externa pública, que para ese año alcanzaba los USD 636 millones y representaba el 11,2% del PIB.