El paso del neoliberalismo por nuestra historia dejó un país devastado en todos los órdenes
Un sector eléctrico ineficiente, insuficiente para satisfacer las necesidades del desarrollo y del buen vivir nacionales, orientado a la generación termoeléctrica en desmedro de otras formas de generación eléctrica más baratas y menos contaminantes, constituido por empresas “privadas” saqueadas y convertidas en botín político que benefició a los mismos que hoy aparecen en los medios de comunicación como “especialistas” a los que nadie pide cuenta por los desmanes de ayer.
Un sector minero entregado a empresas nacionales y extranjeras que al amparo de una Ley de Minería promulgada en el gobierno de Febres Cordero y perfeccionada por los privatizadores de Duran Ballén y Noboa Bejarano, recordemos que en ningún caso sometieron sus propuestas de leyes al debate ciudadano, se apropiaron de miles de hectáreas “concesionadas” ilegal e inmoralmente, lo cual obligó al gobierno actual a terminar con más de 4000 concesiones que durante años explotaron la tierra sin considerar la contaminación ambiental o los derechos de los trabajadores, y que, por otro lado, favorecieron el comercio corrupto de tierras de las comunidades ancestrales en un tráfico que solo a ellos beneficiaba.



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