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	<title>Comentarios en: Coyuntura</title>
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	<description>Profesionales por el cambio</description>
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		<title>Por: César Sacoto</title>
		<link>http://www.foropolitecnico.org/2009/11/coyuntura/comment-page-1/#comment-77</link>
		<dc:creator>César Sacoto</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Nov 2009 23:19:23 +0000</pubDate>
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		<description>Pero acá se está asumiendo gratuitamente que los llamados actores sociales están interesados en la construcción de la Revolución Ciudadana y se reclama al gobierno por enfrentarlos. Por cuestiones del programa de radio del Foro tuve la oportunidad de conversar con un dirigente de FEUE. No se imaginan lo lamentable de sus posiciones. Lo principal resultaba para él aparecer como dirigente aunque sea para defender a los que la FEUE dijo siempre combatir. Efectivamente el lamentable dirigente tenía la misma muletilla repetida para cualquier pregunta. Se trataba de defender el metrito cuadrado de poder que los logreros de la educación superior cultivaron en la larga noche neoliberal. ¿Puede alguien creer que realmente estaban luchando por construir una educación acorde las necesidades de la nación y del pueblo? ¿Es esa la clase de organización social que va a construir un  país soberano? pues no. Talvez sirvan para tomarse las calles y debilitar o hasta tumbar gobiernos -incluso uno de izquierda- pero difícilmente se pueda construir algo a partir de ellos, al menos así como están.

Es angustiosa la falta de autocrítica de los sectores sociales organizados, que no por ser tales son revolucionarios. De hecho en la práctica en el último año han sido la punta de lanza de la derecha. HAN MOVILIZADO LAS BASES PARA DEBILITAR A UN GOBIERNO QUE NOS CONVOCA A TOMAR LAS RIENDAS DE NUESTRA HISTORIA POR PRIMERA VEZ DESDE ALFARO. La dirigencia magisteril, obrera, estudiantil, campesina, pareciera que ha entrado en puja por la repartición de los espacios de poder solo para estar allí y garantizar su permanencia. No veo en estas organizaciones los espacios de debate necesarios para el avance cualitativo de las organizaciones. Es una grave equivocación asumir que una organización es revolucionaria apelando solo a su extracción popular. Acordémonos quienes fueron los que armados combatieron al Sandinismo en Nicaragua. Necesitamos acercarnos a las organizaciones, pero no para ver como logramos mejoras corporativas a instancias del estado sino para impulsar el debate que nos quite las vendas de los ojos y nos dejen ver con claridad al enemigo.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Pero acá se está asumiendo gratuitamente que los llamados actores sociales están interesados en la construcción de la Revolución Ciudadana y se reclama al gobierno por enfrentarlos. Por cuestiones del programa de radio del Foro tuve la oportunidad de conversar con un dirigente de FEUE. No se imaginan lo lamentable de sus posiciones. Lo principal resultaba para él aparecer como dirigente aunque sea para defender a los que la FEUE dijo siempre combatir. Efectivamente el lamentable dirigente tenía la misma muletilla repetida para cualquier pregunta. Se trataba de defender el metrito cuadrado de poder que los logreros de la educación superior cultivaron en la larga noche neoliberal. ¿Puede alguien creer que realmente estaban luchando por construir una educación acorde las necesidades de la nación y del pueblo? ¿Es esa la clase de organización social que va a construir un  país soberano? pues no. Talvez sirvan para tomarse las calles y debilitar o hasta tumbar gobiernos -incluso uno de izquierda- pero difícilmente se pueda construir algo a partir de ellos, al menos así como están.</p>
<p>Es angustiosa la falta de autocrítica de los sectores sociales organizados, que no por ser tales son revolucionarios. De hecho en la práctica en el último año han sido la punta de lanza de la derecha. HAN MOVILIZADO LAS BASES PARA DEBILITAR A UN GOBIERNO QUE NOS CONVOCA A TOMAR LAS RIENDAS DE NUESTRA HISTORIA POR PRIMERA VEZ DESDE ALFARO. La dirigencia magisteril, obrera, estudiantil, campesina, pareciera que ha entrado en puja por la repartición de los espacios de poder solo para estar allí y garantizar su permanencia. No veo en estas organizaciones los espacios de debate necesarios para el avance cualitativo de las organizaciones. Es una grave equivocación asumir que una organización es revolucionaria apelando solo a su extracción popular. Acordémonos quienes fueron los que armados combatieron al Sandinismo en Nicaragua. Necesitamos acercarnos a las organizaciones, pero no para ver como logramos mejoras corporativas a instancias del estado sino para impulsar el debate que nos quite las vendas de los ojos y nos dejen ver con claridad al enemigo.</p>
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		<title>Por: Carlos Guzmán</title>
		<link>http://www.foropolitecnico.org/2009/11/coyuntura/comment-page-1/#comment-76</link>
		<dc:creator>Carlos Guzmán</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Nov 2009 15:31:26 +0000</pubDate>
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		<description>Resulta obvio que el gobierno de Rafael Correa no ve el futuro de la lucha por el poder con el pueblo a su lado. Parecería que sólo piensa en el poder mediático que desde los vinicios lo confunden; o el poder maniobrero que los alexis le inculcan.
 
Hoy el Padre Pedro Pierre, también en El Telégrafo,  glosa la reflexión de Pablo Ospina que, en un artículo reciente caracteriza al gobierno de la Revolución Ciudadana como Nacionalista, Desarrollista y Estatista. 
 
Y reflexiono, ¿Nacionalista? ¿Hasta agotar el nacionalismo en el rechazo a la base de manta? ¿Por rechazar a las empresas extranjeras que no cumplieron con el Ecuador? ¿Y qué pasa con las que no han cumplido y siguen entre nosotros? ¿Por qué demora tanto la redacción de los nuevos contratos y se permite que los inversores transnacionales reduzcan la producción petrolera? ¿Sigue siendo el extractivismo primario exportador el modo de articularnos en la división internacional del trabajo que nos impone el imperio? ¿No ve Rafael Correa en este tema, -así como en el Banco del Sur o la nueva arquitectura financiera o en el SUCRE- oportunidades de integración y de creación de esa Nuestra América que soñaron Martí, Bolivar y Alfaro? 
 
Y reflexiono ¿Desarrollista? Y respondo carajeando ¡Sí, solamente desarrollista! Revisemos los postulados que llevó John F. Kennedy a Punta del Este, Uruguay en 1962, cómo dádivas &quot;generosas&quot; para los gobiernos que firmaron entonces la expulsión de Cuba del seno de la Organización de Estados Americanos: y fueron, ayuda financiera que no resolvía sino que agudizaba la dependencia, reformas tributarias para que los ricos &quot;contribuyeran&quot; al desarrollo sin comprometerse con él, apoyo a los empresarios nacionales y protecciones arancelarias que garanticen su desarrollo sin arriesgar nada, apertura de créditos y apoyo a la agricultura nacional sin reconocer las necesidades específicas de los campesinos pobres, reformas agrarias que deberían afectar al monopolio de unos cuantos y permitir el desarrollo de la producción agropecuaria. ¡Y todo esto, dicho ya en 1962, sin cuestionar la propiedad de los medios de producción y sin proponer la participación del pueblo en la construcción de la nueva sociedad. Por muy carismático que sea el presidente, debería apostar más a ínventar, construir y desarrollar las economías solidaria, popular y comunitaria -como ejes futuros del desarrollo y de la soberanía alimentaria- antes que a reunirse con los empresaurios de las cámaras que hacen oposicion hipócrita todos y cada uno de los días.
 
¿Estatista? Sí. Se entiende. Después del desmantelamiento del estado que hicieron los neoliberales en los últimos treinta años, es entendible que el presidente Correa quiera hoy darle al estado unitario, el papel protagónico que debe tener en la construcción del bienestar social y del desarrollo nacional. Pero no puede hacerlo poniendo en el mismo saco a las organizaciones e instituciones de la derecha y a las organizaciones populares que hemos combatido el saqueo institucionalizado por la partidocracia; terminando por darle palo a los sectores populares mientras se le sonríe a los pelucones.
 
Y parecería que se intenta construir un estatismo al margen de la lucha de clases. Y el presidente Correa debe recordar que la lucha de clases no es algo en lo que se cree o no. Es una categoría histórica determinada económicamente y socialmente. Y debe entender además que no va a avanzar la Revolución Ciudadana si no se apoya en los sectores organizados del pueblo, y si no se decide a construir el futuro con el apoyo, la participación y la lucha de los únicos interesados en esa construcción, en esa participación y en esa lucha.
 
Ospina concluye su análisis con una reflexión profunda y seria: &quot;un proyecto político, sin actores sociales, en el largo plazo estará muerto&quot; Y reflexiono: Los únicos actores sociales interesados en que este proyecto no muera, somos aquellos que lo entendemos, no como una moda, ni un hecho de la coyuntura, sino como una vocación de toda la vida, a la que le apostamos toda la vida.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Resulta obvio que el gobierno de Rafael Correa no ve el futuro de la lucha por el poder con el pueblo a su lado. Parecería que sólo piensa en el poder mediático que desde los vinicios lo confunden; o el poder maniobrero que los alexis le inculcan.</p>
<p>Hoy el Padre Pedro Pierre, también en El Telégrafo,  glosa la reflexión de Pablo Ospina que, en un artículo reciente caracteriza al gobierno de la Revolución Ciudadana como Nacionalista, Desarrollista y Estatista. </p>
<p>Y reflexiono, ¿Nacionalista? ¿Hasta agotar el nacionalismo en el rechazo a la base de manta? ¿Por rechazar a las empresas extranjeras que no cumplieron con el Ecuador? ¿Y qué pasa con las que no han cumplido y siguen entre nosotros? ¿Por qué demora tanto la redacción de los nuevos contratos y se permite que los inversores transnacionales reduzcan la producción petrolera? ¿Sigue siendo el extractivismo primario exportador el modo de articularnos en la división internacional del trabajo que nos impone el imperio? ¿No ve Rafael Correa en este tema, -así como en el Banco del Sur o la nueva arquitectura financiera o en el SUCRE- oportunidades de integración y de creación de esa Nuestra América que soñaron Martí, Bolivar y Alfaro? </p>
<p>Y reflexiono ¿Desarrollista? Y respondo carajeando ¡Sí, solamente desarrollista! Revisemos los postulados que llevó John F. Kennedy a Punta del Este, Uruguay en 1962, cómo dádivas &#8220;generosas&#8221; para los gobiernos que firmaron entonces la expulsión de Cuba del seno de la Organización de Estados Americanos: y fueron, ayuda financiera que no resolvía sino que agudizaba la dependencia, reformas tributarias para que los ricos &#8220;contribuyeran&#8221; al desarrollo sin comprometerse con él, apoyo a los empresarios nacionales y protecciones arancelarias que garanticen su desarrollo sin arriesgar nada, apertura de créditos y apoyo a la agricultura nacional sin reconocer las necesidades específicas de los campesinos pobres, reformas agrarias que deberían afectar al monopolio de unos cuantos y permitir el desarrollo de la producción agropecuaria. ¡Y todo esto, dicho ya en 1962, sin cuestionar la propiedad de los medios de producción y sin proponer la participación del pueblo en la construcción de la nueva sociedad. Por muy carismático que sea el presidente, debería apostar más a ínventar, construir y desarrollar las economías solidaria, popular y comunitaria -como ejes futuros del desarrollo y de la soberanía alimentaria- antes que a reunirse con los empresaurios de las cámaras que hacen oposicion hipócrita todos y cada uno de los días.</p>
<p>¿Estatista? Sí. Se entiende. Después del desmantelamiento del estado que hicieron los neoliberales en los últimos treinta años, es entendible que el presidente Correa quiera hoy darle al estado unitario, el papel protagónico que debe tener en la construcción del bienestar social y del desarrollo nacional. Pero no puede hacerlo poniendo en el mismo saco a las organizaciones e instituciones de la derecha y a las organizaciones populares que hemos combatido el saqueo institucionalizado por la partidocracia; terminando por darle palo a los sectores populares mientras se le sonríe a los pelucones.</p>
<p>Y parecería que se intenta construir un estatismo al margen de la lucha de clases. Y el presidente Correa debe recordar que la lucha de clases no es algo en lo que se cree o no. Es una categoría histórica determinada económicamente y socialmente. Y debe entender además que no va a avanzar la Revolución Ciudadana si no se apoya en los sectores organizados del pueblo, y si no se decide a construir el futuro con el apoyo, la participación y la lucha de los únicos interesados en esa construcción, en esa participación y en esa lucha.</p>
<p>Ospina concluye su análisis con una reflexión profunda y seria: &#8220;un proyecto político, sin actores sociales, en el largo plazo estará muerto&#8221; Y reflexiono: Los únicos actores sociales interesados en que este proyecto no muera, somos aquellos que lo entendemos, no como una moda, ni un hecho de la coyuntura, sino como una vocación de toda la vida, a la que le apostamos toda la vida.</p>
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