A MANERA DE EDITORIAL
09/09/09
La crisis profunda que sufre la Universidad exige una respuesta, una crisis que nace en el vientre de la larga noche neoliberal y en las viejas formas que se resistieron a los vientos de cambio que soplaron en América latina en las décadas de los 60 y de los 80, esta crisis tiene nombre y apellido, hoy sufrimos las consecuencias de la entronización del mercado en la vida universitaria, es el mercado el que crea las nuevas universidades como si fueran agencias bancarias, hay más de 70 universidades en el País, muchas de las cuales no cumplen ni los requisitos académicos ni las condiciones de infraestructura.
Uno de los dogmas neoliberales es que el mercado debe asignar recursos y regular la operatividad de los sistemas, pues una vez más ni se invirtió ni se reguló, los ecuatorianos atónitos fuimos espectadores de situaciones como la ocurrida con la Universidad Cooperativa de Colombia; ante la falta de inversión pública porque el desafío era reducir el tamaño del estado y el déficit fiscal sacrificando educación, salud y vialidad, las universidades se volvieron empresas, las autoridades universitarias se volvieron empresarios y los títulos mercaderías, no es casual que el entonces Banco Continental fuera propietario de uno de los holdings educativos más grandes de Guayaquil y el Conesup se vea obligado a validar los títulos universitarios frente a los graves problemas existentes.
Es el mercado el que creó las carreras universitarias, es el mercado a través de las carreras mal llamadas autofinanciadas quién define los sistemas de contratación docente e instaura la mediocridad mediante la necesidad de cupos para la apertura de cursos, es el mercado el que define las opciones de estudio postuniversitario, el profundo deterioro que sufre la educación universitaria posiblemente se manifieste con toda su claridad en la desvalorización de los títulos universitarios.
Además de las graves consecuencias de este aperturismo que se dio en la vida universitaria que permitió las creación indiscriminada de universidades, carreras y títulos, se suma la falta de una auténtica democracia interna, la ausencia de institucionalidad, hoy no solamente hay universidades que son propiedad de grupos familiares sino también hay autoridades universitarias entronizadas mediante una red de compromisos y complicidades, que se sienten blindados por la Autonomía Universitaria, como es el caso de un rector de una importante universidad guayaquileña que cambió los estatutos para poder ser reelecto, violando disposiciones y normativas y contando con el silencio del Conesup; por otra parte es numerosa la nómina de rectores con largos períodos en funciones, en un hecho totalmente alejado de la auténtica vida universitaria.
Es necesario recuperar la Universidad para el desarrollo y la soberanía, el debate se inscribe en un proceso histórico en el que los ecuatorianos hemos puesto nuestras esperanzas, no es el debate en las aulas universitarias solamente, es el debate abierto en las calles llenas de desocupados, por las que circula la frustración de los profesionales taxistas, es el debate de la universidad que queremos para construir el futuro, para construir el socialismo.
Creemos en la necesidad de diferenciar las universidades del sistema universitario en su conjunto, el sistema universitario debe ser parte obligada de la planificación nacional, del esfuerzo concertado de los ecuatorianos para salir de la pobreza y de la sumisión, no volverán a ser ni el mercado ni sus acólitos quienes definan el futuro del País y de nuestras familias.
Reclamamos el respeto a la Autonomía Universitaria, como la capacidad de autogobierno de las universidades y no del sistema universitario, en este sentido, creemos que la integración de los organismos de control deben ser en su mayoría con docentes universitarios elegidos mediante concurso público, creemos que el carácter corporativista del Conesup, integrado por los rectores de las universidades ha fracasado, pero tampoco coincidimos con una integración con mayoría de gobierno como es el planteamiento del Senplades, creemos profundamente en la democracia y en el deseo de cambio que estremece el País.






Una respuesta a En el debate de la nueva ley universitaria
Víctor Argoti 10 septiembre 2009
El análisis es bastante exacto y sería muy complejo no coincidir en un 99%, mas aún, me parece interesante y oportuno plantear la profundización sobre algunas de las últimas conclusiones en torno a los organismos de control.
El problema del control sobre la universidades es que desde 1979 hasta el 2000 fue casi nulo y a partir del año 2000 hasta la actualidad, absolutamente inexistente (con la entrada en vigencia de la actual Ley Orgánica de Educación Superior, LOES, y el funcionamiento del CONESUP en reemplazo del anterior CONUEP) siendo uno de los principales motivos, adicional a los que acertadamente señala el Editorial, la eliminación del espacio político y definidor en última instancia llamado ASAMBLEA UNIVERSITARIA o ASAMBLEA POLITÉCNICA, según corresponda; depositando un poder absoluto, similar al del dueño de un hacienda, sobre los consabidos rectores.
Sobre los hechos alarmantes, risibles, repugnantes y sorprendentes que esta aberración generó (casi que regresar al esquema universitario medieval en el Ecuador, con sumos sacerdotes y todo) hay demasiada tela que cortar, tanta que ni vale la pena agobiar con eso, pero volviendo sobre nuestra propuesta de buscar la conformación de los espacios de control del sistema universitario nacional con profesores escogidos en concurso de méritos, es importante recordar que los actuales rectores, decanos y directores aprueban un sistema de meritos adicional a los procesos electorales que los seleccionan finalmente y los resultados están a la vista.
A todos nos inquieta pensar en el ceder un control de cualquier tipo sobre nuestros intereses más apreciados y quisiéramos llegar a niveles de autocontrol y autoorganización social colectiva que pueda finalmente prescindir del actual esquema de estado, pero esa es una fase avanzada, que también hemos aceptado, se alcanza con un proceso de transito hacia ella, y en ese sentido entiendo el planteamiento de SENPLADES (sobre ese punto, no estoy tan tranquilo sobre otros).
En conclusión, si tenemos que romperle el espinazo al sistema capitalista vulgar que ha manejado nuestra Universidad, mercantilizando el conocimiento, a los maestros y hasta a los estudiantes; no me parece tan descabellado que un primer paso sea fortaleciendo agresivamente la presencia del estado en el control. El peligro sería que nos quedemos ahí, con tanto que hay que parir para la Universidad y desde ella.