Desde que Rafael Correa asumió la presidencia de la república, anunciando claramente la intención de cambiar de manera radical la forma de ver la economía y la política económica, los grupos de derecha, beneficiarios de la miseria nacional y aupadores incondicionales del neoliberalismo, levantaron su voz, en un concertado intento de las clases dominantes por defender lo que, hasta ahora, había sido un feudo indiscutido de su pensamiento y acción.
El primer cambio de visión y de acción se centra en cómo medimos el éxito económico. Para los neoliberales y monetaristas, que durante las dos décadas perdidas para América Latina hicieron lo que a bien tuvieron, la medición del éxito estaba en los indicadores monetarios: el tamaño del presupuesto, el nivel del déficit presupuestario, el control del gasto público, la tasa de inflación, la tasa de interés, los depósitos monetarios, el crédito bancario, etc. Es decir, para la derecha, sólo interesaba el bienestar de los indicadores macroeconómicos: si ellos estaban bien, no importaba que los seres humanos muriesen de hambre.
Pero resulta que la Economía es una ciencia social que se elabora, se desarrolla y se reproduce en medio de las diferentes visiones de las clases e intereses sociales en pugna. Y en su desarrollo refleja las diferentes posiciones prevalecientes en dicha pugna. Hoy, los neoliberales y los saqueadores han dejado de prevalecer, y por ello, los que ayer fuimos preteridos, hoy tenemos la oportunidad de hablar.
Habemos economistas que pensamos que el éxito debe medirse desde otra óptica. Si la Economía es una ciencia social, su éxito depende de la forma en que resuelve los problemas de los seres humanos afectados por una realidad social determinada. Y para que no haya duda, ¡Nos importa un carajo el bienestar de los indicadores neoliberales! ¡Nos importa el bienestar de los hombres y mujeres que viven en una formación económico-social!
En consecuencia, hoy, en este cambio de época, privilegiamos cuánto gastamos por ser humano para darle cobertura de salud adecuada, cuánto gastamos en educación, cuánto en educación y salud infantil, cuántos niños mueren de enfermedades curables, cuántos niños se descerebran por una alimentación no adecuada, cuántas madres no son atendidas durante su embarazo, cuánto le significa al campesino la falta de caminos para transportar sus productos, cuánto pierden los campesinos y los consumidores por efecto de intermediarios voraces, cuánto cuesta la electricidad a nuestros empresarios, cuánto sufre una familia campesina sin comunicaciones.
Por eso, la principal política económica de este gobierno ha sido la atención de la salud, la educación, la inclusión social, los proyectos de vivienda social, la construcción de infraestructura vial, la generación de energía hidroeléctrica y el tendido de telecomunicaciones que integren a comunidades aisladas. La inversión en el sector real de la economía, -en el sector real se resuelven los temas de la producción-, dejando de lado el enfoque monetario de los neoliberales, es el principal cambio de paradigma de la época actual.
Una economía al servicio de los pobres, los pobres incorporados a los procesos de producción, una producción que sirva al desarrollo nacional y no a la especulación financiera y monetarista. Ese es el camino que debemos seguir aunque el gobierno tienda a perder el rumbo, confrontando con sus aliados naturales y sin entender que las acciones de las clases dominantes, de todo orden, sólo contribuirán a detener el proceso en el que todos hemos puesto nuestra esperanza. ¡La unidad de la Izquierda es el único camino posible!






Una respuesta a Hablemos de Economía (1)
Camila Caringe 20 octubre 2009
¿Y cómo es la economía informal en Ecuador? ¿Tú sabes? Yo soy brasileña y me gustaría saber más.
¡Saludos!