Fragmento del Informe para el Desarrollo Humano 2005 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
“El año 2004 finalizó con un acontecimiento que demostró tanto el poder destructivo de la naturaleza como el poder regenerador de la compasión humana. El tsunami que azotó el Océano Índico cobró más de 300.000 vidas y dejó a millones de personas sin hogar. Pocos días después, el peor desastre natural de la historia reciente daba lugar al mayor esfuerzo internacional de socorro conocido, demostrando lo que puede lograr la solidaridad mundial cuando la comunidad internacional se consagra a un gran empeño.
El tsunami fue una tragedia altamente visible, impredecible y, en gran medida, inevitable. Existen otras tragedias menos notorias, fáciles de evitar y predecibles por su exasperante regularidad. Cada hora que pasa y sin acaparar la atención de los medios, mueren más de 1.200 niños. Esto equivale a tres tsunamis mensuales, todos los meses, que alcanzan a los ciudadanos más vulnerables del mundo: los niños. Las causas de muerte varían, pero la abrumadora mayoría se debe a una única patología: la pobreza. A diferencia del tsunami, esta patología se puede prevenir. Con la actual tecnología, recursos financieros y acumulación de conocimientos, el mundo tiene la capacidad de superar la pobreza extrema. Sin embargo, como comunidad internacional permitimos que la pobreza destruya la vida a una escala que por su envergadura eclipsa el impacto del tsunami.”
Reflexión:
No nos acostumbremos a valorar los hechos desde el impacto mediático, porque los medios intentan confundirnos al valorar lo importante y prioritario. Recordemos que el 11 de septiembre murieron menos de 3.000 personas. ¿Se han preguntado ustedes cuántas muertes han ocurrido por las agresiones de Estados Unidos a Irak y Afganistán? Son decenas de miles de muertos atribuibles a la “venganza” yanqui; sin embargo, de ello no dicen nada los medios. ¿Pueden calcular cuántos tsunamis de 300.000 niños muertos han ocurrido desde diciembre de 2004 hasta hoy? La hipocresía y la maldad del neoliberalismo y del capitalismo rampante no pueden seguir marcando el paso al mundo. ¡ESA ES UNA INDUSTRIA DE LA MUERTE!
Textos relacionados:
Informe para el Desarrollo Humano 2005 PNUD (completo)
Informes sobre Desarrollo Humano PNUD






Una respuesta a El Tsunami de 2004 y los niños
admin 29 julio 2009
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